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¡Ay madre! ¡Maldito estrés de boda! Ésto no me lo había contado antes nadie… y lo de las pesadillas de boda, ¡menos!

¿Are you ready?

Todo empezó unos ocho meses antes de la boda, he de reconocer que quería hacer tantas cosas que no daba a basto y las ideas y los “quehaceres” daban vueltas en mi cabeza como un tiovivo, una montaña rusa y una noria, ¡pero todo a la vez!

Y así una noche cualquiera, me dormí con mis nervios, granos y demás problemas bodiles, cerré los ojos y después de un buen rato dando vueltas por fin conseguí dormirme, y ahí empezó mi sueño:
Era la mañana de mi boda, la peluquera no llegaba pero para que no cundiera el pánico decidí esperar y esperar… ya no podía más, me miré al espejo y ¡estaba horrible! pero sabía que mi futuro marido me estaba esperando junto a los invitados para celebrar el día más bonito de nuestras vidas. Me subí en el coche (que por supuesto no era el que habíamos contratado) y conseguí llegar a duras penas un par de horas después de la hora de la ceremonia. Y allí estaba, de espaldas, esperándome, por fin después de todo podíamos estar tranquilos. Sonó la música, empecé a andar y cuando llegué el altar él se giró para saludarme y… ¡Oh mierda! ¿Quién era ese tío? No lo sé, pero ¡¡¡¡mi príncipe azul noooooooo!!!! y ahí empezaron los murmullos, las risas… ¡Me había equivocado de boda! ¿Dónde estaba?
Menos mal que no tardé en despertar, abrí los ojos y allí estaba él, roncando a pata suelta como si no fuera cosa suya.

¿Por qué no podía dormir como una noche cualquiera?

Pues no me quedaba nada…

Así me pasé noches y noches, de sobresaltos, de sudores, de no poder dormir…

También soñaba por aquel entonces que llegaba tan tarde que la gente ya había empezado a comer, que el novio no aparecía, que mi vestido aparecía roto o manchado…

Vaya, creo que podría hacer un libro, pero os aseguro que si tenía pocas cosas en la cabeza lo que me faltaba era pensar durante el día el porqué de aquellos terrores nocturnos.

No sabría decirte exactamente cuándo dejaron de aparecer (menos mal que los últimos meses ya no estaban porque me hubiera dado un pirrinqui), pero sé que me ayudó estructurar y apuntar como en una lista de la compra todo lo que me quedaba por hacer, este fue un consejo heredado de mi suegra a mi marido y gracias a eso todas las cosas pendientes dejaron de rondarme la cabeza.
Cuando me ponía en modo bodil sacaba mi lista y un punto detrás de otro iba cerrando cosas. En realidad casi era al revés; estaba todo el día en modo bodil y mi futuro marido y su divina paciencia conseguían de vez en cuando sacarme de aquella carrera agobiante y los millones de fotos de Pinterest.
La verdad que se agradece, igual no os pasa a muchas, pero yo que me había imaginado millones de veces el día de mi boda, he de reconocer que después de mi pedida de mano, Pinterest y yo nos hicimos íntimos, era un no parar de fundir baterías de móvil y portátil.

Así que, si tenéis pesadillas que sepáis que no sois las únicas, que todas somos malasnovias, porque como ya sabéis será el día más bonito y esperado de nuestras vidas, pero no todo es de color de rosa como nos dicen algunas revistas. Lo mejor es quitarse trabajo, delegar y muy muy importante DESCONECTAR Y DISFRUTAR.

¿Te ha gustado? ¡Comenta!

Feliz día 🙂

Creo que lejos quedó la vieja creencia de que la fotografía de bodas es ñoña, limitada y poco creativa. Actualmente los fotógrafos de boda nos planteamos nuestro trabajo como algo más que contar la historia de la pareja que ha decidido unir sus vidas y nos ha llamado para inmortalizarlo.
En general intentamos ser más exigentes en nuestro trabajo, plantearlo como un nuevo reto donde encontrar cada día algo nuevo, una emoción más, un encuadre distinto, una luz flipante para reflejar un momento, una imagen que no sólo a los novios deje sin respiración, sino a nosotros mismos.

Y los novios cada vez son más exigentes con lo que ven, piden más, quieren ser diferentes, dentro de su estilo.

Porque sí, hay diferentes estilos de reportaje para las fotografías de bodas. Y por si no tienes claro el tuyo, los diferencio en 4 grandes grupos que te ayudarán a saber cómo quieres que tus recuerdos queden para siempre:

Fotografía de bodas Tradicional

Es aquella en la que vamos a ver imágenes de siempre, parecidas a las que tus padres o tus abuelos tuvieron en el día de su boda. El día está muy medido y controlado, y el fotógrafo dirige a la pareja para reflejar determinados momentos de la ceremonia, sucedan o no.

En las fotos nos encontraremos posando para aparecer perfectamente enfocados, encuadrados, mirando a cámara y muy guapos. Este será el reportaje de fotos perfecto para tu abuela, o tu mamá, porque va a poder verte en casi todas las fotos de frente, sonriendo, apreciando los detalles de vuestros trajes, ramo, decoración, etc…

Tiene el encanto de lo vintage si el fotógrafo sabe cómo montar el álbum, y elige pocas fotografías. Si no, va a resultar hortera y bastante tedioso a la hora de verlo.

Tipos de fotografía de bodas. Blog de bodas. Wedding Planner en Alicante, Elche y Murcia. Organización y decoración de bodas.

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Fotografía vía Junebug Weddings

Fotografía de bodas Documental

En este reportaje, vais a sentarnos a disfrutar de momentos que ni siquiera recordaréis que sucedieron. Porque hay tanto estímulos a vuestro alrededor ese día, que será imposible que atendáis a todo.

Aquí, el fotógrafo es un mero espectador de lo que está sucediendo, y bajo mi punto de vista, ir acompañado de otro fotógrafo más y que sean dos, es indispensable, dado que una sola persona no puede estar en todos los momentos importantes que se producen en un día tan especial.

La dificultad de este reportaje estriba en que todo el mundo ha de ser consciente de que ha de atender a los profesionales que están disparando fotos, y no deben entorpecer demasiado los planos, ni la captura de los momentos, cosa muy muy complicada.

No dirigir aporta frescura y creatividad a las imágenes, pero es peligroso, porque en ocasiones puede suceder que los novios cuenten con pocas fotos en las que sientan que realmente aparecen “guapos” si no es realmente el estilo en el que tú quieres moverte, por muy de moda que esté, ¡Piénsatelo!

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Fotografía de Harvest Moon

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Fotografía de bodas artística o de autor

En este reportaje tienes que tener muy claro lo que quieres, y por qué lo quieres. Aquí eliges al fotógrafo a dedo y sin pensarlo. Normalmente lo realizan fotógrafos con un estilo muy personal, muy propio. Con una visión muy diferente, y muy personal de lo que quiere contar y de cómo lo cuenta. Y a ti te tiene engatusado.

Aquí las tomas están estudiadas en la mente del artista, y vosotros os vais a dejar llevar, confiando en el resultado final. En mucha parte de la ceremonia estará mezclado con la fotografía documental por el propio desarrollo de los acontecimientos, pero siempre que se pueda, el fotógrafo dirá qué quiere y cómo lo quiere dependiendo de la luz, el encuadre, etc….

Suele ser muy emocionante para la pareja cuando ve su reportaje, porque justo encuentra que su historia está contada justo como les gusta, y sentirán que se identifican mucho con lo que ven, aunque no conectará con todo el mundo, pero eso importa un pimiento.

Tipos de fotografía de bodas. Fotografía de autor. Blog de bodas. Wedding Planner en Alicante, Elche y Murcia. Organización y decoración de bodas.
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Fotografía Editorial-Moda

Aquí te sentarás a ver un estilo de fotografía elegante, con posados que nada tienen que ver con lo tradicional, y sí con lo teatral, el drama, y las posturas imposibles llevadas al extremo.

Durante el desarrollo de las fotos, y siguiendo alguna indicación del fotógrafo, piensas que no vas a verte bien en la vida por lo incomoda que estás. Pero luego, cuando ves el reportaje, te sorprendes y suele merecer la pena.

Necesita colaboración incluso de los invitados, porque aquí cada pequeño detalle ha de estar muy medido en este tipo de reportaje, y aunque se pierde mucha naturalidad y frescura, lo cierto es que, bien hecho, te ofrece unas imágenes muy espectaculares, originales y elegantes.

Tipos de fotografía de boda. Blog de bodas. Wedding Planner en Alicante, Elche y Murcia. Organización y decoración de bodas.
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Y aquí están. Esto es a grandes rasgos. Luego hay fotógrafos (seguramente los que más) que, como yo, no se quedan en un sólo estilo, sino que cogen un poquito de todos, los mezclan, e intentan adaptarse al momento, la situación, y lo que los novios quieren, porque ya los conoces, en cada momento.

Si vas a casarte… ¡¡¡¡¡Elige bien!!!! Y sobre todo, disfruta con ello.

Un abrazo.

LorenPhotography

¡Porque sí, lo voy a reconocer y quiero que todo el mundo lo sepa!

Me crié con películas de Walt Disney y ahora reconozco que entre las princesas y las películas románticas de Hollywood soñé tantas veces con el día de mi pedida de mano que prácticamente tenía la escena, la cara y la frase preparada.. ¡JA!

Os voy a poner en situación; desde que empecé con mi marido deseaba que me pidiera matrimonio y alguna vez le preguntaba que cuándo sería el momento, él siempre me contestaba “cuando menos te lo esperes”… y tengo que reconocer que después de tres años saliendo y de las ganas que él sabía que tenía, se me había quitado prácticamente toda la esperanza de una gran pedida de mano. Y vaya si tenía razón con la frase de “cuando menos te lo esperes”…

Un día me llama mi marido, estando yo en Alicante (viendo a la family) y me dice: “Nos vamos a Nueva York”, yo muerta y rematá porque le habían hecho recientemente una oferta de trabajo para cruzarnos el charco contesté: “¿A vivir o de vacaciones?”, deseaba que fuera la segunda respuesta porque no hubiera sido fácil encajar por teléfono esa decisión. Y sí, se convirtieron en cinco días inolvidables en la ciudad más cosmopolita del mundo.

New York, New York…

La verdad que todo lo que vimos fue una maravilla, había veces que me sentía como en el futuro… ¡Alucinante! Y mi marido que es un friki de los rascacielos, ¡imagínate! En fin, pasamos unos días maravillosos y yo me decía por lo bajini: “Vamos a ver, este chico tiene la oportunidad perfecta para pedirte matrimonio aquí, si no lo hace ¡¡¡¡¿dónde lo va a hacer? ¿En casa Pepe cuando lleguemos a Madrid?!!!!
Así que ni corta ni perezosa, cuando llegamos a lo más alto del Top of the Rock me decidí a hacerle una llave ninja para fulminarlo en el suelo mientras grité “¡¡Si quiero, sí quiero!!”. Valeee mientooo, esas eran mis expectativas; la realidad fue que con un Hulk de metro noventa mi patada mortal por detrás y el intento de hincarle la rodilla en el suelo quedó en un intento de moverle y el me contestó: “¿Qué haces?” (porque además me escuchó decir “sí quiero, si quiero..”) y en ese momento un baño de realidad cayó sobre mi: ¿Cómo había sido tan tonta de pensar que un hombre como él querría casarse con una chica como yo?, y aguantándome las lágrimas, le quité la mirada y me apoyé sobre la barandilla a mirar el impresionante Skyline que me brindaba aquel ático.
Él vino por detrás, me agarró de la cintura con el brazo derecho y con el que le quedaba libre apoyó una cajita burdeos con un anillo en una columna de media altura que tenía a mi lado.

Pedidas de mano diferentes. Blog de bodas. Wedding Planner en Alicante, Elche y Murcia. Organización y decoración de bodas.

¿¿Quéé??

Os prometo que en ese momento me sentí… me sentí… ¿Cómo lo explico? No sabía si estaba en un sueño, si estaba delirando, si me había dado un golpe y me había quedado inconsciente… Pero lo primero que se me pasó por la cabeza fue que de la vergüenza que le había hecho pasar, le habría pedido prestado a cualquier romántico empedernido de por allí un anillo para hacer el paripé, en plan: “Hey brother, Can you give me you ring for a moment, please?”  ¡¡jajaja!! Os prometo que mientras lo escribo ¡¡estoy reviviéndolo todo y fue taaan surrealista!!
Así que sin pensarlo demasiado y con las lágrimas que ya tenía en los ojos sin saber si me invadía la ilusión o el sarcasmo le pregunté: “¿Estás de coña?”

¡¡¡Sí, señoras y señores, esa fue mi respuesta de Walt Disney: ESTÁS DE COÑA!!!

Imaginaros al pobre hecho un ocho, con cara de entrar en el matadero y rojo como un tomate, solamente alcanzó a sonreír y a decirme: “No”. ¡¡Y ahí ya sí que sí me abracé a él, explotaron los fuegos artificiales, la gente empezó a aplaudir, nos corearon nos nombres… una pasada!! (bueno vale no, hubo un beso muy bonito y ya sí que lloré de felicidad, pero esto sin un poco de decoración quedaba soso…)
Mientras nos fundimos en un abrazo interminable, él se atrevió a decirme: “Pero nena, que no me has contestado”, a lo que yo le contesté: ” y tú tampoco me has preguntado nada” y así en nuestra nube y unos meses después pusimos fecha a nuestra boda.

Pedidas de mano diferentes. Blog de bodas. Wedding Planner en Alicante, Elche y Murcia. Organización y decoración de bodas.

Claro, yo ahí ya empecé a ser una malanovia, porque a mi todo esto del cuento de hadas me lo habían pintado de otra manera, y por eso decidí abrir el blog, porque no todo es de color de rosa, bonito si, pero completamente diferente de lo que nos pintan las revistas.

Y tu pedida de mano, ¿Cómo fue? ¿Me la cuentas?

Un abrazo y feliz día 😉

Cuando Marido me pidió matrimonio, dije que sí muy feliz. Me gustaba la idea de la boda.

Yo pensaba que eso era dar un paso más, sellar nuestro amor, pertenecer el uno al otro, y todas esas cosas de princesas y cuentos que nos han enseñado.

Él decidió la fecha, a mi no me importaba, me parecía bien cualquiera, así es que eligió una chula 10/10/10. Quedaba casi un año por delante. Nos casábamos en Málaga aunque viviéramos en Madrid. Teníamos tiempo para preparar. Sin agobios. Todo parecía tan lejano y taaaaaan sencillo…

Pero no entendí lo que se me venía encima: familia y amigos emocionados, preguntándote dónde sería, qué vestido llevaría, ¿vamos en Ave?, ¿Hay hoteles cerca? ¿qué tipo de fiesta vas a hacer?…. ¡Oh, Wait! ¿Esto no era firmar y todos felices? Empezaba a no apetecerme demasiado…
Me agobiaba pensar en todos los preparativos que había que hacer, en lo guapa que tenía que ir, en lo bonita que tenía que ser la ceremonia, en lo rica que tendría que estar la comida, qué regalar…. bueno, lo de regalar siempre lo tuve claro. Ahora os lo cuento. Pero todas las preguntas se me hacían bola, porque todo el mundo espera mucho de ti.

Y en esas, un día, se me planteó una pregunta más importante que sobresalía de entre las demás: ¿Por qué no me baja la regla?
El Predictor marcó dos rayitas, y el médico me dijo que mi fecha probable de parto era el 11/10/10.
El destino me daba la razón, no era buen momento para casarme así, a lo grande, si en mi propia boda iba a ponerme de parto. Así es que ilusa de mi, pensado que esa era la solución, planteé: ¿Por qué no adelantamos la boda y hacemos algo más sencillo?
AHHHHH Amiga!!!! No era tan fácil. La adelantamos (marido volvió a elegir la fecha) pero ahora las preguntas siempre iban acompañadas de otra que hacía de coletilla ¿Te va a dar tiempo?

Ea Ea Ea. No pasa nada….. ¿No pasa nada? ¡¡JA!! Apareció la Malanovia que habitaba en mi:
¿Iglesia? ¡Ni hablar, mamá!
¿Invitados? ¡¡¡Solo la familia y unos pocos (pocos) amigos!!! Si quedo mal, me importa un pito!!!!
¿Invitaciones? Naaaaa….. vamos a poner una Eco del crío diciendo que nos ha jodido la fecha, y que la cambiamos por el 7/5/10. Listo
¿Vestido? Uno blanco hippie y arreglao.
¿Tocado? ¿Zapatos? ¿A esos precios?
¿Ramo? Na, solo me molestaría.
¿Maquillaje? No! Si total ya….
¿Deco qué?
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡No quiero casarme!!!!!!!!!!

Resumo si os cuento que Marido y Madre, hartos de mis negativas, me obligaron a firmar un contrato, que marido redactó convenientemente. En el contrato decía más o menos que se me prohibía terminantemente volver a decir que no. Que fluyera. Que me dejara llevar. Y que me casara.

Así es que me dio pena de ambos, sujeté a mi malanovia, firmé, fluí….
Y lleve un vestido de novia: entré a una tienda en mi pueblo, pedí el vestido más barato que tenían, y casi sin probarmelo, acepté. Luego cada prueba del vestido fue un desastre, porque me desmayaba con él puesto. Para mi era una señal. Yo sabía que no debía haber firmado aquel contrato…. Pero todo el mundo parecía taaaaan feliz porque yo llevaba un vestido de novia que….
Cuñada me regaló el ramo. Así no tenía que decir que no al elegirlo.
Tía me ayudó a comprar unas plumas que yo solita coloqué como tocado así, a ojo…
Prima contrató maquillaje y peluquería, al cual accedí sin oposición, me maquillaron y me peinaron el día de la boda mientras yo leía primero, y me echaba una siestecita después (esto de que te toquen el pelo)… La gente entraba al centro de estética y no se creían que fuera a casarme en 3 horas. Pero yo estaba taaaaan relajada….

Nos casamos en una finca preciosa en el campo, esa sí la elegí yo, y Cuñada 2 eligió el menú. Ella trabajaba de cocinera. ¿Quién iba a saber mejor lo que quedaba bien, y estaba rico?
Amiga preparó la ceremonia, y redactó un texto precioso que leyó con emoción. Fue un momento increíble.
El fotógrafo estaba claro: después de trabajar para ayudante de uno maravilloso durante años, no había que pensarlo mucho.

Y yo me dediqué, tranquilamente, a dejar hacer, y en los 3 meses que me quedaban hasta la boda, a encontrar el regalo perfecto para cada uno de mis invitados: un Libro. Un libro que sabía que, en función de sus gustos y su personalidad, iba a encantarles. Un libro con una tarjeta personalizada, con un mensaje para cada uno.

He de reconocer que ese día, pese a mis reticencias, y a la falta de interés, y a mis noes, y a que no me gustara mi vestido, ni quisiera maquillarme y me viera muy extraña… ese día, fue uno de los más felices de mi vida. Lo pasé en grande, acompañada de toda la gente a la que amo, absolutamente feliz de la mano de Marido, sin zapatos y con la cremallera del vestido abierta que el que estaba en la tripa decía que quería respirar.

Pero también he de reconocer que me hubiera gustado que la Malanovia que en mi habita hubiera sacado sus garras y hecho de su capa un sayo porque, al fin y al cabo, esto de ver tus magníficas fotos, con una luz y una técnica impresionantes y no reconocerte en ellas por no haberte vestido/peinado/calzado/maquillado tal y como tu querías, es de ser un poco pringui.

El día de mi boda, LorenPhotography. Blog de bodas. Wedding Planner en Alicante, Elche y Murcia. Organización y decoración de bodas.

Recuerdo prácticamente cada uno de los días mientras preparaba y diseñaba mi boda, quería que todo estuviera a gusto de todo el mundo, que mi boda fuera tal y como la llevaba soñando desde bien pequeña.

Preparativos

Por motivos del trabajo de mi marido, me vi obligada a elegir prácticamente todo sola; alianzas, luces de la discoteca, manteles, sillas y demás, y muchos días sentía una desazón muy grande de no tener a nadie cerca que me ayudara de verdad a disfrutar del camino. Además, quise hacer todo DIY; lágrimas de felicidad, pomperos (hasta el jabón de las pompas era casero), teñí las pashminas de las invitadas, decoré las chanclas, hice mermelada casera de naranja para los invitados (incluyendo las etiquetas), construí muebles de palets y cajas de fruta para la decoración y aún así me faltaron muchísimas cosas por hacer… parecía una mujer orquesta y en muchas ocasiones hubiera necesitado que alguien me guiara un poco y me ayudara a dar la prioridad correcta a las cosas.

El día de mi boda, Miadreamer. Blog de bodas. Wedding Planner en Alicante, Elche y Murcia. Organización y decoración de bodas.

Y llegó el día de mi boda…

Además el día de mi boda me empeñé en montarlo todo yo (aquí más de una se estará llevando las manos a la cabeza), menos mal que unos amigos acudieron en mi ayuda y mi marido también estuvo. Aún así, casándome a las 19h, entraba por la puerta de mi casa a las 16.45 con la ropa de trabajo y las zapatillas de deporte. Recuerdo cómo mi maquilladora y peluquera se echaba las manos a la cabeza porque no íbamos a llegar a tiempo.

Mientras me peinaba no pude soltar el teléfono ni un momento: el conductor del autobús que teníamos contratado me llamó para preguntarme que porqué no salían los invitados del hotel (casi el 50% de los invitados venían de fuera), unos primos que venían desde Alemania se perdieron para llegar a mi casa y también tuve que indicarles cómo llegar, la dueña del catering (que era la que se encargaba de todo) me llamó para decirme que de la nada le habían salido cuatro cubiertos más que tenía que pagar… En fin, menos mal que de algún lugar me cayó un buen cubo de paciencia y relax y ese día me lo tomé todo con una filosofía que ni el Dalai Lama.

Ahora sí que sí

El momento había llegado, era consciente de que no podía salir nada mal, ya habíamos decorado todo al gusto, solamente le había dejado a la finca unas cuantas tonterías por cerrar y no quería que ningún familiar ni [email protected] tuviera que encargarse de nada, así que no había nadie para la organización del día (pero no pasaba nada porque yo estaba todo controlado, ilusa de mí… jajaja).

Recuerdo estar entrando a la ceremonia y preguntarme porqué no estaba el jarrón con paniculata que le había pedido a la mujer del catering que pusiera en la silla acompañando al cartel de “bienvenidos” (y me dije: “relájate y disfruta”) y así empezó el día…

Cuando nos dimos el beso de “recién casados” los invitados no sabían lo que hacer así que se quedaron de pie en sus sillas mientras salíamos, no hubo salida “bonita” con las pompas que había preparado, no hubo pasillo de invitados, la gente no sabía si quedarse en sus sillas o salir a darnos un beso… Hasta que yo misma fui la que dijo a los invitados que se acercaran y la que posteriormente les invité a que fueran para la zona del cóctel porque nos íbamos a hacer las fotos.

También le pedimos a la mujer de la finca que no hubiera ningún mantel negro el día de la boda (manías de una, además había pagado un suplemento para tener manteles de lino gris) y allí estaba, ¡¡en la mesa enorme del cortador de jamón!! Me fastidió especialmente, ya que, le había dicho que nos lo reservara porque lo habíamos utilizado en las fotos de preboda a modo de telón (se me ocurrió y me hacía mucha ilusión hacer otra foto el día de la boda “bajando el telón” y saliendo vestidos de novios).

El día de mi boda, Miadreamer. Blog de bodas. Wedding Planner en Alicante, Elche y Murcia. Organización y decoración de bodas.

Si seguimos la cronología del día, durante los preparativos y después de una crisis existencial por intentar formar la mesa presidencial (viniendo de dos familias con padres separados y con nuevas parejas…) decidimos que cenaríamos solos, así podríamos tener un pequeño “Kit Kat” en un día tan ajetreado y cuál fue nuestra sorpresa (una vez más) que al llegar a nuestra mesa nos la habían montado para seis, ¡¡Ahora me cuadraban los cuatro cubiertos de más!! Yo ya estaba que no me lo podía creer, pero bueno, hablé con un camarero y tardaron menos de nada en quitar los cuatro cubiertos.
Me dio especial rabia porque la mujer del catering sabía de sobra que queríamos cenar solos y se sorprendió mucho cuando se lo conté porque era la primera vez que lo hacía.

Durante la cena nos hizo un frío de pelar, ya sabíamos que calor no nos iba a hacer, pero desde el catering no nos dieron previamente la posibilidad de alquilar unas estufas de exterior ( y yo estaba a tantas cosas que ni caí). De hecho, con los no-nervios de ese día, ni me di cuenta de que al terminar la ceremonia salieron todos los invitados en tropel a por las pashminas y no quedó ni una, hasta los chicos que vinieron sin chaqueta (porque que yo previamente había mandado un mail diciendo que entendía que era una putada en pleno mes de junio que fueran todos forrados cual cebollas, y que no hacía falta que vinieran en traje de chaqueta), los pobres pasaron frío de verdad y alguno parecía la pantoja con tanto colorido y fleco por encima.

Volviendo a la cena

Al finalizarla, nos pusieron un vídeo que nos había hecho la familia y amigos y cuál fue mi sorpresa que el taburete que con tanto mimo había restaurado para la zona de las chanclas lo habían cogido para poner el proyector, además nunca volvió al lugar de donde había salido y el cojín que compré expresamente para él tardó un par de días en aparecer.

Dejé perfectamente montado el candy bar sin chuches para que no se pusieran feas pero como sabía exactamente dónde quería cada gominola dejé unos papelitos pegados con celo y rotulador negro para indicarle a la mujer del catering qué gominola iba en cada tarro. Cuando llegamos al baile ¡¡allí estaban los cartelitos horribles!! Corrí a quitarlos para que nadie se diera cuenta y por si fuera poco la caja enorme de cartón de “Fini” donde guardaba las golosinas estaba debajo de la mesa de madera del candy (sale en todas las fotos de la discoteca, pero yo me di cuenta ese día, bastante tenía ya).

Y ya por último, el palé que había lijado y pintado para poner las chanclas lo puse apoyado en una columna para que junto al taburete inexistente hiciera un rincón de ensueño y las invitadas pudieran quitarse los tacones y seguir bailando, pues bien, después de lo de ver el candy bar giré la cabeza y allí estaba, ¡¡me habían puesto el altavoz de la discoteca justo delante de mi superpalé de chanclas y no se veía bien!!

Y ya para colmo, en la recena habíamos pedido empanadas y nos sacaron unos sandwiches de pastas varias de colores que no se comió nadie.

El día después

Llegamos a casa a las 6 de la mañana pero nos levantamos a las 10 para desayunar con la familia que se había quedado a dormir en el pueblo y después mi marido y yo nos fuimos a desmontar la finca, aquel día comimos a las 17.30 de la tarde, pero no nos importó porque estábamos en la nube de los recién casados.

Conclusión: ¿Disfruté? ¡A pesar de todo, como una enana! y fue el día más feliz de mi vida hasta hoy. Pero he de reconocer que si lo volviera a hacer cambiaría muchas cosas; y lo primero sería contar con una persona que se encargara de que todo estuviera a nuestro gusto, que hubiera coordinado la entrada y la salida de los novios, que ayudara a los invitados con las dudas o lo que hiciera falta ese día, alguien que confirmara que en la cocina todo estaba perfectamente, que todo iba a salir bien.
Y por supuesto alguien que junto a mi, se encargara del proyecto de la decoración y luego del montaje y desmontaje de todo para que nosotros nos dedicáramos a DISFRUTAR.

Por eso decidí formarme para ser Wedding Planner, y que a nadie le volviera a pasar lo que me pasó a mi. ¿Te ayudo?

Y aquí empieza una carrera de fondo, el tiempo dirá si es media maratón o la vuelta al mundo, pero yo ya tengo puestas las zapatillas de deporte para andar o correr, y las fuerzas necesarias para sacar lo mejor del camino y sobretodo disfrutar de él.

Este blog nace a raíz de un post que publiqué en mi Facebook que decía lo siguiente:

[inspiry_contrast_content]❤ Hoy quiero lanzar un llamamiento a las futuras novias ❤:

Cada vez, leo y escucho más futuras novias que siempre piensan en los demás; en el “cómo se debe hacer”, preguntando cuándo deben poner sus canciones y que están muy agobiadas… ¡No!

Quiero que todas las novias que lean esto se den cuenta de que no hay un “cómo” ni un “cuándo”, solo hay un “porqué” y ese porqué es un… porque me apetece, porque me gusta, ¡porque sí!

Que nadie te diga qué ramo de flores debes llevar, ni si tu vestido de novia debe tener escote o no, o que tu mesa presidencial debe ser de X personas o que tienes que invitar a fulanita porque era tu vecina la del pueblo en el que veraneabas cuando eras pequeña.

Déjate aconsejar, pero si el consejo no te viene bien, guárdalo en el lugar de la memoria donde se guardan esas cosas que no te importan. Sé tú, y no dejes que ese día sea a la carta para todo el mundo, porque cuando pase el tiempo pensarás que tendrías que haber llevado aquel ramo de paniculata que era tu preferido pero tuviste que llevar calas porque era lo que debía ser.

¡Preocúpate por ti y por tu marido y sé feliz![/inspiry_contrast_content]

Este post sin casi “condimento” tuvo una repercusión que nunca esperé, y me di cuenta de que no somos pocas las novias que durante los preparativos de la boda nos sentimos solas, o bien tenemos algún o algunos “problemillas” con familiares, amigos, parejas… Que cuando se lo contamos a alguien casi no nos echan cuenta, porque solamente para nosotras es el día más importante de nuestras vidas.

Es vuestro día, disfrutadlo para que sea un día inolvidable y único.

En este blog podrás encontrar testimonios, resolver dudas, consejitos (para seguir o no) y mucha mucha creatividad, además de tutoriales DIY para que entre todas consigamos que tanto en los preparativos como en tu boda disfrutes 100%. ¿Te apuntas?

Pesadillas de boda. Blog de bodas. Wedding Planner en Alicante, Elche y Murcia. Decoración y organización de bodas.

Pesadillas de boda

¡Ay madre! ¡Maldito estrés de boda! Ésto no me lo había contado antes nadie… y lo de las pesadillas de boda, ¡menos!

¿Are you ready?

Todo empezó unos ocho meses antes de la boda, he de reconocer que quería hacer tantas cosas que no daba a basto y las ideas y los “quehaceres” daban vueltas en mi cabeza como un tiovivo, una montaña rusa y una noria, ¡pero todo a la vez!

Y así una noche cualquiera, me dormí con mis nervios, granos y demás problemas bodiles, cerré los ojos y después de un buen rato dando vueltas por fin conseguí dormirme, y ahí empezó mi sueño:
Era la mañana de mi boda, la peluquera no llegaba pero para que no cundiera el pánico decidí esperar y esperar… ya no podía más, me miré al espejo y ¡estaba horrible! pero sabía que mi futuro marido me estaba esperando junto a los invitados para celebrar el día más bonito de nuestras vidas. Me subí en el coche (que por supuesto no era el que habíamos contratado) y conseguí llegar a duras penas un par de horas después de la hora de la ceremonia. Y allí estaba, de espaldas, esperándome, por fin después de todo podíamos estar tranquilos. Sonó la música, empecé a andar y cuando llegué el altar él se giró para saludarme y… ¡Oh mierda! ¿Quién era ese tío? No lo sé, pero ¡¡¡¡mi príncipe azul noooooooo!!!! y ahí empezaron los murmullos, las risas… ¡Me había equivocado de boda! ¿Dónde estaba?
Menos mal que no tardé en despertar, abrí los ojos y allí estaba él, roncando a pata suelta como si no fuera cosa suya.

¿Por qué no podía dormir como una noche cualquiera?

Pues no me quedaba nada…

Así me pasé noches y noches, de sobresaltos, de sudores, de no poder dormir…

También soñaba por aquel entonces que llegaba tan tarde que la gente ya había empezado a comer, que el novio no aparecía, que mi vestido aparecía roto o manchado…

Vaya, creo que podría hacer un libro, pero os aseguro que si tenía pocas cosas en la cabeza lo que me faltaba era pensar durante el día el porqué de aquellos terrores nocturnos.

No sabría decirte exactamente cuándo dejaron de aparecer (menos mal que los últimos meses ya no estaban porque me hubiera dado un pirrinqui), pero sé que me ayudó estructurar y apuntar como en una lista de la compra todo lo que me quedaba por hacer, este fue un consejo heredado de mi suegra a mi marido y gracias a eso todas las cosas pendientes dejaron de rondarme la cabeza.
Cuando me ponía en modo bodil sacaba mi lista y un punto detrás de otro iba cerrando cosas. En realidad casi era al revés; estaba todo el día en modo bodil y mi futuro marido y su divina paciencia conseguían de vez en cuando sacarme de aquella carrera agobiante y los millones de fotos de Pinterest.
La verdad que se agradece, igual no os pasa a muchas, pero yo que me había imaginado millones de veces el día de mi boda, he de reconocer que después de mi pedida de mano, Pinterest y yo nos hicimos íntimos, era un no parar de fundir baterías de móvil y portátil.

Así que, si tenéis pesadillas que sepáis que no sois las únicas, que todas somos malasnovias, porque como ya sabéis será el día más bonito y esperado de nuestras vidas, pero no todo es de color de rosa como nos dicen algunas revistas. Lo mejor es quitarse trabajo, delegar y muy muy importante DESCONECTAR Y DISFRUTAR.

¿Te ha gustado? ¡Comenta!

Feliz día 🙂

Tipos de fotografía de bodas

Creo que lejos quedó la vieja creencia de que la fotografía de bodas es ñoña, limitada y poco creativa. Actualmente los fotógrafos de boda nos planteamos nuestro trabajo como algo más que contar la historia de la pareja que ha decidido unir sus vidas y nos ha llamado para inmortalizarlo.
En general intentamos ser más exigentes en nuestro trabajo, plantearlo como un nuevo reto donde encontrar cada día algo nuevo, una emoción más, un encuadre distinto, una luz flipante para reflejar un momento, una imagen que no sólo a los novios deje sin respiración, sino a nosotros mismos.

Y los novios cada vez son más exigentes con lo que ven, piden más, quieren ser diferentes, dentro de su estilo.

Porque sí, hay diferentes estilos de reportaje para las fotografías de bodas. Y por si no tienes claro el tuyo, los diferencio en 4 grandes grupos que te ayudarán a saber cómo quieres que tus recuerdos queden para siempre:

Fotografía de bodas Tradicional

Es aquella en la que vamos a ver imágenes de siempre, parecidas a las que tus padres o tus abuelos tuvieron en el día de su boda. El día está muy medido y controlado, y el fotógrafo dirige a la pareja para reflejar determinados momentos de la ceremonia, sucedan o no.

En las fotos nos encontraremos posando para aparecer perfectamente enfocados, encuadrados, mirando a cámara y muy guapos. Este será el reportaje de fotos perfecto para tu abuela, o tu mamá, porque va a poder verte en casi todas las fotos de frente, sonriendo, apreciando los detalles de vuestros trajes, ramo, decoración, etc…

Tiene el encanto de lo vintage si el fotógrafo sabe cómo montar el álbum, y elige pocas fotografías. Si no, va a resultar hortera y bastante tedioso a la hora de verlo.

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Fotografía vía Junebug Weddings

Fotografía de bodas Documental

En este reportaje, vais a sentarnos a disfrutar de momentos que ni siquiera recordaréis que sucedieron. Porque hay tanto estímulos a vuestro alrededor ese día, que será imposible que atendáis a todo.

Aquí, el fotógrafo es un mero espectador de lo que está sucediendo, y bajo mi punto de vista, ir acompañado de otro fotógrafo más y que sean dos, es indispensable, dado que una sola persona no puede estar en todos los momentos importantes que se producen en un día tan especial.

La dificultad de este reportaje estriba en que todo el mundo ha de ser consciente de que ha de atender a los profesionales que están disparando fotos, y no deben entorpecer demasiado los planos, ni la captura de los momentos, cosa muy muy complicada.

No dirigir aporta frescura y creatividad a las imágenes, pero es peligroso, porque en ocasiones puede suceder que los novios cuenten con pocas fotos en las que sientan que realmente aparecen “guapos” si no es realmente el estilo en el que tú quieres moverte, por muy de moda que esté, ¡Piénsatelo!

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Fotografía de Harvest Moon

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Fotografía de bodas artística o de autor

En este reportaje tienes que tener muy claro lo que quieres, y por qué lo quieres. Aquí eliges al fotógrafo a dedo y sin pensarlo. Normalmente lo realizan fotógrafos con un estilo muy personal, muy propio. Con una visión muy diferente, y muy personal de lo que quiere contar y de cómo lo cuenta. Y a ti te tiene engatusado.

Aquí las tomas están estudiadas en la mente del artista, y vosotros os vais a dejar llevar, confiando en el resultado final. En mucha parte de la ceremonia estará mezclado con la fotografía documental por el propio desarrollo de los acontecimientos, pero siempre que se pueda, el fotógrafo dirá qué quiere y cómo lo quiere dependiendo de la luz, el encuadre, etc….

Suele ser muy emocionante para la pareja cuando ve su reportaje, porque justo encuentra que su historia está contada justo como les gusta, y sentirán que se identifican mucho con lo que ven, aunque no conectará con todo el mundo, pero eso importa un pimiento.

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Fotografía Editorial-Moda

Aquí te sentarás a ver un estilo de fotografía elegante, con posados que nada tienen que ver con lo tradicional, y sí con lo teatral, el drama, y las posturas imposibles llevadas al extremo.

Durante el desarrollo de las fotos, y siguiendo alguna indicación del fotógrafo, piensas que no vas a verte bien en la vida por lo incomoda que estás. Pero luego, cuando ves el reportaje, te sorprendes y suele merecer la pena.

Necesita colaboración incluso de los invitados, porque aquí cada pequeño detalle ha de estar muy medido en este tipo de reportaje, y aunque se pierde mucha naturalidad y frescura, lo cierto es que, bien hecho, te ofrece unas imágenes muy espectaculares, originales y elegantes.

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Y aquí están. Esto es a grandes rasgos. Luego hay fotógrafos (seguramente los que más) que, como yo, no se quedan en un sólo estilo, sino que cogen un poquito de todos, los mezclan, e intentan adaptarse al momento, la situación, y lo que los novios quieren, porque ya los conoces, en cada momento.

Si vas a casarte… ¡¡¡¡¡Elige bien!!!! Y sobre todo, disfruta con ello.

Un abrazo.

LorenPhotography

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Mi pedida de mano

¡Porque sí, lo voy a reconocer y quiero que todo el mundo lo sepa!

Me crié con películas de Walt Disney y ahora reconozco que entre las princesas y las películas románticas de Hollywood soñé tantas veces con el día de mi pedida de mano que prácticamente tenía la escena, la cara y la frase preparada.. ¡JA!

Os voy a poner en situación; desde que empecé con mi marido deseaba que me pidiera matrimonio y alguna vez le preguntaba que cuándo sería el momento, él siempre me contestaba “cuando menos te lo esperes”… y tengo que reconocer que después de tres años saliendo y de las ganas que él sabía que tenía, se me había quitado prácticamente toda la esperanza de una gran pedida de mano. Y vaya si tenía razón con la frase de “cuando menos te lo esperes”…

Un día me llama mi marido, estando yo en Alicante (viendo a la family) y me dice: “Nos vamos a Nueva York”, yo muerta y rematá porque le habían hecho recientemente una oferta de trabajo para cruzarnos el charco contesté: “¿A vivir o de vacaciones?”, deseaba que fuera la segunda respuesta porque no hubiera sido fácil encajar por teléfono esa decisión. Y sí, se convirtieron en cinco días inolvidables en la ciudad más cosmopolita del mundo.

New York, New York…

La verdad que todo lo que vimos fue una maravilla, había veces que me sentía como en el futuro… ¡Alucinante! Y mi marido que es un friki de los rascacielos, ¡imagínate! En fin, pasamos unos días maravillosos y yo me decía por lo bajini: “Vamos a ver, este chico tiene la oportunidad perfecta para pedirte matrimonio aquí, si no lo hace ¡¡¡¡¿dónde lo va a hacer? ¿En casa Pepe cuando lleguemos a Madrid?!!!!
Así que ni corta ni perezosa, cuando llegamos a lo más alto del Top of the Rock me decidí a hacerle una llave ninja para fulminarlo en el suelo mientras grité “¡¡Si quiero, sí quiero!!”. Valeee mientooo, esas eran mis expectativas; la realidad fue que con un Hulk de metro noventa mi patada mortal por detrás y el intento de hincarle la rodilla en el suelo quedó en un intento de moverle y el me contestó: “¿Qué haces?” (porque además me escuchó decir “sí quiero, si quiero..”) y en ese momento un baño de realidad cayó sobre mi: ¿Cómo había sido tan tonta de pensar que un hombre como él querría casarse con una chica como yo?, y aguantándome las lágrimas, le quité la mirada y me apoyé sobre la barandilla a mirar el impresionante Skyline que me brindaba aquel ático.
Él vino por detrás, me agarró de la cintura con el brazo derecho y con el que le quedaba libre apoyó una cajita burdeos con un anillo en una columna de media altura que tenía a mi lado.

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¿¿Quéé??

Os prometo que en ese momento me sentí… me sentí… ¿Cómo lo explico? No sabía si estaba en un sueño, si estaba delirando, si me había dado un golpe y me había quedado inconsciente… Pero lo primero que se me pasó por la cabeza fue que de la vergüenza que le había hecho pasar, le habría pedido prestado a cualquier romántico empedernido de por allí un anillo para hacer el paripé, en plan: “Hey brother, Can you give me you ring for a moment, please?”  ¡¡jajaja!! Os prometo que mientras lo escribo ¡¡estoy reviviéndolo todo y fue taaan surrealista!!
Así que sin pensarlo demasiado y con las lágrimas que ya tenía en los ojos sin saber si me invadía la ilusión o el sarcasmo le pregunté: “¿Estás de coña?”

¡¡¡Sí, señoras y señores, esa fue mi respuesta de Walt Disney: ESTÁS DE COÑA!!!

Imaginaros al pobre hecho un ocho, con cara de entrar en el matadero y rojo como un tomate, solamente alcanzó a sonreír y a decirme: “No”. ¡¡Y ahí ya sí que sí me abracé a él, explotaron los fuegos artificiales, la gente empezó a aplaudir, nos corearon nos nombres… una pasada!! (bueno vale no, hubo un beso muy bonito y ya sí que lloré de felicidad, pero esto sin un poco de decoración quedaba soso…)
Mientras nos fundimos en un abrazo interminable, él se atrevió a decirme: “Pero nena, que no me has contestado”, a lo que yo le contesté: ” y tú tampoco me has preguntado nada” y así en nuestra nube y unos meses después pusimos fecha a nuestra boda.

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Claro, yo ahí ya empecé a ser una malanovia, porque a mi todo esto del cuento de hadas me lo habían pintado de otra manera, y por eso decidí abrir el blog, porque no todo es de color de rosa, bonito si, pero completamente diferente de lo que nos pintan las revistas.

Y tu pedida de mano, ¿Cómo fue? ¿Me la cuentas?

Un abrazo y feliz día 😉

El día de mi boda, LorenPhotography. Blog de bodas. Wedding Planner en Alicante, Elche y Murcia. Organización y decoración de bodas.

El día de mi boda – Loren

Cuando Marido me pidió matrimonio, dije que sí muy feliz. Me gustaba la idea de la boda.

Yo pensaba que eso era dar un paso más, sellar nuestro amor, pertenecer el uno al otro, y todas esas cosas de princesas y cuentos que nos han enseñado.

Él decidió la fecha, a mi no me importaba, me parecía bien cualquiera, así es que eligió una chula 10/10/10. Quedaba casi un año por delante. Nos casábamos en Málaga aunque viviéramos en Madrid. Teníamos tiempo para preparar. Sin agobios. Todo parecía tan lejano y taaaaaan sencillo…

Pero no entendí lo que se me venía encima: familia y amigos emocionados, preguntándote dónde sería, qué vestido llevaría, ¿vamos en Ave?, ¿Hay hoteles cerca? ¿qué tipo de fiesta vas a hacer?…. ¡Oh, Wait! ¿Esto no era firmar y todos felices? Empezaba a no apetecerme demasiado…
Me agobiaba pensar en todos los preparativos que había que hacer, en lo guapa que tenía que ir, en lo bonita que tenía que ser la ceremonia, en lo rica que tendría que estar la comida, qué regalar…. bueno, lo de regalar siempre lo tuve claro. Ahora os lo cuento. Pero todas las preguntas se me hacían bola, porque todo el mundo espera mucho de ti.

Y en esas, un día, se me planteó una pregunta más importante que sobresalía de entre las demás: ¿Por qué no me baja la regla?
El Predictor marcó dos rayitas, y el médico me dijo que mi fecha probable de parto era el 11/10/10.
El destino me daba la razón, no era buen momento para casarme así, a lo grande, si en mi propia boda iba a ponerme de parto. Así es que ilusa de mi, pensado que esa era la solución, planteé: ¿Por qué no adelantamos la boda y hacemos algo más sencillo?
AHHHHH Amiga!!!! No era tan fácil. La adelantamos (marido volvió a elegir la fecha) pero ahora las preguntas siempre iban acompañadas de otra que hacía de coletilla ¿Te va a dar tiempo?

Ea Ea Ea. No pasa nada….. ¿No pasa nada? ¡¡JA!! Apareció la Malanovia que habitaba en mi:
¿Iglesia? ¡Ni hablar, mamá!
¿Invitados? ¡¡¡Solo la familia y unos pocos (pocos) amigos!!! Si quedo mal, me importa un pito!!!!
¿Invitaciones? Naaaaa….. vamos a poner una Eco del crío diciendo que nos ha jodido la fecha, y que la cambiamos por el 7/5/10. Listo
¿Vestido? Uno blanco hippie y arreglao.
¿Tocado? ¿Zapatos? ¿A esos precios?
¿Ramo? Na, solo me molestaría.
¿Maquillaje? No! Si total ya….
¿Deco qué?
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡No quiero casarme!!!!!!!!!!

Resumo si os cuento que Marido y Madre, hartos de mis negativas, me obligaron a firmar un contrato, que marido redactó convenientemente. En el contrato decía más o menos que se me prohibía terminantemente volver a decir que no. Que fluyera. Que me dejara llevar. Y que me casara.

Así es que me dio pena de ambos, sujeté a mi malanovia, firmé, fluí….
Y lleve un vestido de novia: entré a una tienda en mi pueblo, pedí el vestido más barato que tenían, y casi sin probarmelo, acepté. Luego cada prueba del vestido fue un desastre, porque me desmayaba con él puesto. Para mi era una señal. Yo sabía que no debía haber firmado aquel contrato…. Pero todo el mundo parecía taaaaan feliz porque yo llevaba un vestido de novia que….
Cuñada me regaló el ramo. Así no tenía que decir que no al elegirlo.
Tía me ayudó a comprar unas plumas que yo solita coloqué como tocado así, a ojo…
Prima contrató maquillaje y peluquería, al cual accedí sin oposición, me maquillaron y me peinaron el día de la boda mientras yo leía primero, y me echaba una siestecita después (esto de que te toquen el pelo)… La gente entraba al centro de estética y no se creían que fuera a casarme en 3 horas. Pero yo estaba taaaaan relajada….

Nos casamos en una finca preciosa en el campo, esa sí la elegí yo, y Cuñada 2 eligió el menú. Ella trabajaba de cocinera. ¿Quién iba a saber mejor lo que quedaba bien, y estaba rico?
Amiga preparó la ceremonia, y redactó un texto precioso que leyó con emoción. Fue un momento increíble.
El fotógrafo estaba claro: después de trabajar para ayudante de uno maravilloso durante años, no había que pensarlo mucho.

Y yo me dediqué, tranquilamente, a dejar hacer, y en los 3 meses que me quedaban hasta la boda, a encontrar el regalo perfecto para cada uno de mis invitados: un Libro. Un libro que sabía que, en función de sus gustos y su personalidad, iba a encantarles. Un libro con una tarjeta personalizada, con un mensaje para cada uno.

He de reconocer que ese día, pese a mis reticencias, y a la falta de interés, y a mis noes, y a que no me gustara mi vestido, ni quisiera maquillarme y me viera muy extraña… ese día, fue uno de los más felices de mi vida. Lo pasé en grande, acompañada de toda la gente a la que amo, absolutamente feliz de la mano de Marido, sin zapatos y con la cremallera del vestido abierta que el que estaba en la tripa decía que quería respirar.

Pero también he de reconocer que me hubiera gustado que la Malanovia que en mi habita hubiera sacado sus garras y hecho de su capa un sayo porque, al fin y al cabo, esto de ver tus magníficas fotos, con una luz y una técnica impresionantes y no reconocerte en ellas por no haberte vestido/peinado/calzado/maquillado tal y como tu querías, es de ser un poco pringui.

El día de mi boda, LorenPhotography. Blog de bodas. Wedding Planner en Alicante, Elche y Murcia. Organización y decoración de bodas.

El día de mi boda, Miadreamer. Blog de bodas. Wedding Planner en Alicante, Elche y Murcia. Organización y decoración de bodas.

El día de mi boda

Recuerdo prácticamente cada uno de los días mientras preparaba y diseñaba mi boda, quería que todo estuviera a gusto de todo el mundo, que mi boda fuera tal y como la llevaba soñando desde bien pequeña.

Preparativos

Por motivos del trabajo de mi marido, me vi obligada a elegir prácticamente todo sola; alianzas, luces de la discoteca, manteles, sillas y demás, y muchos días sentía una desazón muy grande de no tener a nadie cerca que me ayudara de verdad a disfrutar del camino. Además, quise hacer todo DIY; lágrimas de felicidad, pomperos (hasta el jabón de las pompas era casero), teñí las pashminas de las invitadas, decoré las chanclas, hice mermelada casera de naranja para los invitados (incluyendo las etiquetas), construí muebles de palets y cajas de fruta para la decoración y aún así me faltaron muchísimas cosas por hacer… parecía una mujer orquesta y en muchas ocasiones hubiera necesitado que alguien me guiara un poco y me ayudara a dar la prioridad correcta a las cosas.

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Y llegó el día de mi boda…

Además el día de mi boda me empeñé en montarlo todo yo (aquí más de una se estará llevando las manos a la cabeza), menos mal que unos amigos acudieron en mi ayuda y mi marido también estuvo. Aún así, casándome a las 19h, entraba por la puerta de mi casa a las 16.45 con la ropa de trabajo y las zapatillas de deporte. Recuerdo cómo mi maquilladora y peluquera se echaba las manos a la cabeza porque no íbamos a llegar a tiempo.

Mientras me peinaba no pude soltar el teléfono ni un momento: el conductor del autobús que teníamos contratado me llamó para preguntarme que porqué no salían los invitados del hotel (casi el 50% de los invitados venían de fuera), unos primos que venían desde Alemania se perdieron para llegar a mi casa y también tuve que indicarles cómo llegar, la dueña del catering (que era la que se encargaba de todo) me llamó para decirme que de la nada le habían salido cuatro cubiertos más que tenía que pagar… En fin, menos mal que de algún lugar me cayó un buen cubo de paciencia y relax y ese día me lo tomé todo con una filosofía que ni el Dalai Lama.

Ahora sí que sí

El momento había llegado, era consciente de que no podía salir nada mal, ya habíamos decorado todo al gusto, solamente le había dejado a la finca unas cuantas tonterías por cerrar y no quería que ningún familiar ni [email protected] tuviera que encargarse de nada, así que no había nadie para la organización del día (pero no pasaba nada porque yo estaba todo controlado, ilusa de mí… jajaja).

Recuerdo estar entrando a la ceremonia y preguntarme porqué no estaba el jarrón con paniculata que le había pedido a la mujer del catering que pusiera en la silla acompañando al cartel de “bienvenidos” (y me dije: “relájate y disfruta”) y así empezó el día…

Cuando nos dimos el beso de “recién casados” los invitados no sabían lo que hacer así que se quedaron de pie en sus sillas mientras salíamos, no hubo salida “bonita” con las pompas que había preparado, no hubo pasillo de invitados, la gente no sabía si quedarse en sus sillas o salir a darnos un beso… Hasta que yo misma fui la que dijo a los invitados que se acercaran y la que posteriormente les invité a que fueran para la zona del cóctel porque nos íbamos a hacer las fotos.

También le pedimos a la mujer de la finca que no hubiera ningún mantel negro el día de la boda (manías de una, además había pagado un suplemento para tener manteles de lino gris) y allí estaba, ¡¡en la mesa enorme del cortador de jamón!! Me fastidió especialmente, ya que, le había dicho que nos lo reservara porque lo habíamos utilizado en las fotos de preboda a modo de telón (se me ocurrió y me hacía mucha ilusión hacer otra foto el día de la boda “bajando el telón” y saliendo vestidos de novios).

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Si seguimos la cronología del día, durante los preparativos y después de una crisis existencial por intentar formar la mesa presidencial (viniendo de dos familias con padres separados y con nuevas parejas…) decidimos que cenaríamos solos, así podríamos tener un pequeño “Kit Kat” en un día tan ajetreado y cuál fue nuestra sorpresa (una vez más) que al llegar a nuestra mesa nos la habían montado para seis, ¡¡Ahora me cuadraban los cuatro cubiertos de más!! Yo ya estaba que no me lo podía creer, pero bueno, hablé con un camarero y tardaron menos de nada en quitar los cuatro cubiertos.
Me dio especial rabia porque la mujer del catering sabía de sobra que queríamos cenar solos y se sorprendió mucho cuando se lo conté porque era la primera vez que lo hacía.

Durante la cena nos hizo un frío de pelar, ya sabíamos que calor no nos iba a hacer, pero desde el catering no nos dieron previamente la posibilidad de alquilar unas estufas de exterior ( y yo estaba a tantas cosas que ni caí). De hecho, con los no-nervios de ese día, ni me di cuenta de que al terminar la ceremonia salieron todos los invitados en tropel a por las pashminas y no quedó ni una, hasta los chicos que vinieron sin chaqueta (porque que yo previamente había mandado un mail diciendo que entendía que era una putada en pleno mes de junio que fueran todos forrados cual cebollas, y que no hacía falta que vinieran en traje de chaqueta), los pobres pasaron frío de verdad y alguno parecía la pantoja con tanto colorido y fleco por encima.

Volviendo a la cena

Al finalizarla, nos pusieron un vídeo que nos había hecho la familia y amigos y cuál fue mi sorpresa que el taburete que con tanto mimo había restaurado para la zona de las chanclas lo habían cogido para poner el proyector, además nunca volvió al lugar de donde había salido y el cojín que compré expresamente para él tardó un par de días en aparecer.

Dejé perfectamente montado el candy bar sin chuches para que no se pusieran feas pero como sabía exactamente dónde quería cada gominola dejé unos papelitos pegados con celo y rotulador negro para indicarle a la mujer del catering qué gominola iba en cada tarro. Cuando llegamos al baile ¡¡allí estaban los cartelitos horribles!! Corrí a quitarlos para que nadie se diera cuenta y por si fuera poco la caja enorme de cartón de “Fini” donde guardaba las golosinas estaba debajo de la mesa de madera del candy (sale en todas las fotos de la discoteca, pero yo me di cuenta ese día, bastante tenía ya).

Y ya por último, el palé que había lijado y pintado para poner las chanclas lo puse apoyado en una columna para que junto al taburete inexistente hiciera un rincón de ensueño y las invitadas pudieran quitarse los tacones y seguir bailando, pues bien, después de lo de ver el candy bar giré la cabeza y allí estaba, ¡¡me habían puesto el altavoz de la discoteca justo delante de mi superpalé de chanclas y no se veía bien!!

Y ya para colmo, en la recena habíamos pedido empanadas y nos sacaron unos sandwiches de pastas varias de colores que no se comió nadie.

El día después

Llegamos a casa a las 6 de la mañana pero nos levantamos a las 10 para desayunar con la familia que se había quedado a dormir en el pueblo y después mi marido y yo nos fuimos a desmontar la finca, aquel día comimos a las 17.30 de la tarde, pero no nos importó porque estábamos en la nube de los recién casados.

Conclusión: ¿Disfruté? ¡A pesar de todo, como una enana! y fue el día más feliz de mi vida hasta hoy. Pero he de reconocer que si lo volviera a hacer cambiaría muchas cosas; y lo primero sería contar con una persona que se encargara de que todo estuviera a nuestro gusto, que hubiera coordinado la entrada y la salida de los novios, que ayudara a los invitados con las dudas o lo que hiciera falta ese día, alguien que confirmara que en la cocina todo estaba perfectamente, que todo iba a salir bien.
Y por supuesto alguien que junto a mi, se encargara del proyecto de la decoración y luego del montaje y desmontaje de todo para que nosotros nos dedicáramos a DISFRUTAR.

Por eso decidí formarme para ser Wedding Planner, y que a nadie le volviera a pasar lo que me pasó a mi. ¿Te ayudo?

Wedding Planner en Alicante, Elche y Murcia. Organización y decoración de bodas.

Y aquí nace todo…

Y aquí empieza una carrera de fondo, el tiempo dirá si es media maratón o la vuelta al mundo, pero yo ya tengo puestas las zapatillas de deporte para andar o correr, y las fuerzas necesarias para sacar lo mejor del camino y sobretodo disfrutar de él.

Este blog nace a raíz de un post que publiqué en mi Facebook que decía lo siguiente:

[inspiry_contrast_content]❤ Hoy quiero lanzar un llamamiento a las futuras novias ❤:

Cada vez, leo y escucho más futuras novias que siempre piensan en los demás; en el “cómo se debe hacer”, preguntando cuándo deben poner sus canciones y que están muy agobiadas… ¡No!

Quiero que todas las novias que lean esto se den cuenta de que no hay un “cómo” ni un “cuándo”, solo hay un “porqué” y ese porqué es un… porque me apetece, porque me gusta, ¡porque sí!

Que nadie te diga qué ramo de flores debes llevar, ni si tu vestido de novia debe tener escote o no, o que tu mesa presidencial debe ser de X personas o que tienes que invitar a fulanita porque era tu vecina la del pueblo en el que veraneabas cuando eras pequeña.

Déjate aconsejar, pero si el consejo no te viene bien, guárdalo en el lugar de la memoria donde se guardan esas cosas que no te importan. Sé tú, y no dejes que ese día sea a la carta para todo el mundo, porque cuando pase el tiempo pensarás que tendrías que haber llevado aquel ramo de paniculata que era tu preferido pero tuviste que llevar calas porque era lo que debía ser.

¡Preocúpate por ti y por tu marido y sé feliz![/inspiry_contrast_content]

Este post sin casi “condimento” tuvo una repercusión que nunca esperé, y me di cuenta de que no somos pocas las novias que durante los preparativos de la boda nos sentimos solas, o bien tenemos algún o algunos “problemillas” con familiares, amigos, parejas… Que cuando se lo contamos a alguien casi no nos echan cuenta, porque solamente para nosotras es el día más importante de nuestras vidas.

Es vuestro día, disfrutadlo para que sea un día inolvidable y único.

En este blog podrás encontrar testimonios, resolver dudas, consejitos (para seguir o no) y mucha mucha creatividad, además de tutoriales DIY para que entre todas consigamos que tanto en los preparativos como en tu boda disfrutes 100%. ¿Te apuntas?

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